
Al igual que con Batman, tenemos un nuevo reboot de una franquicia que hacía poco ya había sido reiniciada, pero ese parece ser el estilo de DC: resetearlo todo cuando las cosas no van bien. Está claro que DC perdió la batalla contra Marvel, y en lugar de seguir con un estilo propio se empeñan en copiarle los pasos. Así, este nuevo Superman se presenta como la primera gran piedra del nuevo Universo DC. Y tengo que decirlo desde el principio: a mí no me ha convencido. La expectación era enorme, todos queríamos ver cómo se reinventaba al personaje más icónico de los cómics, pero lo que me he encontrado ha sido una película demasiado infantil y absurda, que parece más una copia barata del estilo de Guardianes de la Galaxia y El Escuadrón Suicida que una auténtica película de Superman.
Gunn ha intentado recuperar el espíritu optimista del personaje, ese aire luminoso que tenía la versión de Christopher Reeve, pero lo ha mezclado con su humor gamberro de siempre y el resultado no funciona. Superman no necesita chistes cada dos por tres ni secundarios excéntricos que parecen sacados de una serie animada. Al final da la sensación de que ha querido hacer una especie de “Guardianes versión DC” usando al mismísimo Superman como excusa.

El mayor problema está en el guion, que no sabe hacia dónde va. Es irregular, con un arranque prometedor que se desinfla rápidamente y un tercer acto que directamente se hunde en su propio desorden. Las escenas que deberían transmitir épica quedan arruinadas por bromas fuera de lugar y giros que no llevan a ningún lado. Superman debería ser un personaje que inspire respeto, grandeza y emoción, pero aquí lo tratan como si fuera el líder simpático de una pandilla de secundarios reciclados de otras películas de Gunn. No sé a quién se le ocurrió que el Hombre de Acero necesitaba rodearse de personajes que parecen salidos de una serie de animación barata, pero lo único que consiguen es quitarle protagonismo al héroe y hacer que su propia película se sienta compartida, como si Gunn no supiera contar una historia centrada únicamente en Superman.
En cuanto a los personajes, David Corenswet como Clark Kent cumple, pero no deslumbra. Tiene presencia física y transmite cierta bondad, sí, pero no llega a imponer como debería un Superman. Henry Cavill, con todos los problemas que tenían las películas de Snyder, al menos imponía respeto cada vez que aparecía en pantalla; aquí, en cambio, parece atrapado en un guion que lo reduce a poco más que un chico simpático con capa. Lois Lane, interpretada por Rachel Brosnahan, quizá sea lo más salvable: tiene carácter, química y peso, pero incluso ella se ve arrastrada por escenas absurdas y diálogos forzados que no están a la altura de la pareja más icónica de los cómics. El villano Lex Luthor interpretado por el actor de moda Nicholas Hoult, es un desastre: ni presencia, ni carisma, ni amenaza real. Después de Zod, Doomsday o el otro Lex Luthor, lo que nos dan aquí parece un villano genérico hipercaricaturizado, sin motivo ni trasfondo, lástima porque el actor es bueno de sobras.

Comparada con otras películas, la diferencia es clara. Frente a El Hombre de Acero, esta nueva versión se queda ridículamente pequeña. Snyder se pasaría con el dramatismo y la destrucción, pero su Superman imponía y transmitía épica; aquí, en cambio, todo se siente ligero y sin peso. Frente al Superman de Christopher Reeve, ni hablar: aquella película tenía encanto, magia y un héroe inolvidable, mientras que la de Gunn es un pastiche sin alma que confunde luminosidad con chiste fácil. Y si la comparamos con los propios trabajos anteriores de Gunn, la cosa queda peor todavía: lo que funcionaba con un grupo de bichos raros en Guardianes de la Galaxia o en El Escuadrón Suicida aquí se convierte en una fórmula gastada que no pega con un personaje tan icónico.
En definitiva, el Superman de James Gunn me ha parecido un intento fallido de modernizar al personaje a base de humor absurdo y secundarios innecesarios. Más que un nuevo comienzo para DC, parece una parodia sin rumbo que ni emociona ni entretiene como debería. No hay nada diferente o que no hayas respecto a las chorrocientas películas del género de superhéroes. A sí, el perro es gracioso, pero con Superman esperaba algo más.
