¿Qué pasaría si un grupo de personas se quedarán encerrado en una instalación submarina rodeada de criaturas que solo piensan en comérselas? Bueno, si alguna vez te habías hecho una pregunta como esta, estás de suerte, porque Underwater te da la respuesta… aunque no sea muy esperanzadora, ya que, inevitablemente, todos morirán, y no se puede esperar menos de una película como esta que, entre otras muchas referencias, bebe de cintas como Alien o Abyss. La verdad es que no hace falta profundizar demasiado en la sinopsis, ya que diciendo que se trata de Alien pero bajo el mar se explica todo, si te llama la atención esta idea la peli te mantendrá pegado al asiento. Pero, para aquellos que quieren algo más, ahí va… Un grupo de seis personas sobreviven después de que unos temblores hagan que su lugar de trabajo, una plataforma de perforación submarina en la zona más profunda y desconocida, la fosa de las Marianas, sea destruido bajo la presión del agua. El grupo hará lo imposible para llegar a las cápsulas de emergencia que hay en una plataforma vacía, lo que significa que deberán andar más de un kilómetro por el lecho marino… sin tener en cuenta que el origen del temblor no ha sido seísmo, sino algo mucho más peligroso.

La película sería criticable en muchos sentidos: personajes con poca profundidad —se recurre a los estereotipos del cine de terror con el gracioso, el líder, el cínico, etcétera, etcétera, incluso el primero en morir es el negro—, a pesar de su presupuesto los efectos brillan por su sencillez, la tardanza en la aparición del monstruo principal, y podría seguir, pero creo que siempre es preferible hablar de sus virtudes. Por un lado, nos encontramos con una de las películas más directas que he visto en los últimos tiempos, en apenas unos minutos la acción empieza y no se detiene hasta la aparición de los créditos —condensándola en una escasa hora y media—, algo que es de agradecer porque nos ahorra el engorroso circunloquio de la primera media hora de todo este tipo de pelis.

Por otro, si bien, como ya hemos comentado, estamos ante la enésima versión de Alien, tiene el ritmo y la atmósfera suficiente como para atraparnos desde el minuto uno, queriendo saber que les pasa a estos personajes. Es cierto que da la impresión de que se intenta profundizar en un fondo, algo que vaya más allá de los meros arquetipos, pero se prefiere dejar en un segundo plano en pos de la acción y la tensión. Sin embargo, algo que se tiene que decir a favor de los realizadores es que conocen el género en el que se mueven y no son nada pretenciosos, aunque sepan como manejar los tópicos para presentarnos su historia. Además, aquí es donde entra en acción el talento del reparto, ya que si nos creemos toda la situación es porque el elenco —formado por Kristen Stewart, Vincent Cassel, T. J. Miller, Jessica Henwick, John Gallagher Jr. y Mamoudou Athie— también lo hace y consigue transmitirnos el agobio que siente tanto por la situación como por el entorno.

Precisamente esta es la última baza que tiene Underwater a su favor, ya que si algo imprescindible para una peli como esta que el ambiente, todo aquello que rodea a los protagonistas y al público, tiene que ser agobiante, angustioso, tenso; caminar por el lecho marino a once kilómetros de profundidad no es un paseo por el campo, solo por saber los litros de agua que tienes por encima tiene que hacerte hiperventilar, y esta peli lo consigue. Los primeros planos, la oscuridad absoluta o los enfoques desde el interior del casco, en el que casi podemos salir el aliento de los actores en nuestro rostro, provoca que nos mordamos las uñas durante la hora y media de peli.

Finalmente, y como guinda del pastel, está el monstruo. Aunque durante gran parte de la cinta se mantiene oculto dejando que sean sus vástagos los que atormenten a los protagonistas, cuando aparece lo hace a lo grande y, para aquellos más frikis de la literatura fantástica y de terror, les será más que reconocible. Si bien durante el rodaje el equipo se refería a él como Behemoth, casi al último momento se decidió cambiarlo y convertirlo en el legendario Cthulhu de H. P. Lovecraft. Como el mismo director dijo: «Sí, esta es una historia de amor secreta a Lovecraft, donde puedes ver a Cthulhu brevemente al final. Estaba escrito en el guión como una gran criatura parecida a una ballena. Un gigante que se llamaba The Behemoth. Terminamos de rodar, pero obviamente nunca grabamos a este gigante, porque lo haríamos más tarde. Básicamente pensé que, si todavía estábamos a tiempo, me gustaría cambiarlo a un ser más místico. Ahí es donde empezamos a irnos más hacia Lovecraft y su Cthulhu. De hecho, también podéis ver sus alas, vemos las alas de Cthulhu».

Underwater no es una gran peli, seguramente cojea de muchas patas, pero es un entretenimiento efectivo que hará las delicias de los amantes del género y de aquellos claustrofóbicos que les guste pasar claustrofobia viendo una peli.