
Estoy desencantado con el fútbol. Es cierto, ya hace unos años que me cuesta seguir la actualidad del “deporte rey”, sobre todo porque solo veo a millonarios en una pachanga de domingo. Lo triste es que el deporte en sí mismo me sigue gustando, pero siempre acabo decantándome por ver viejos partidos en los que los campos eran patatales y los jugadores, aunque con mucha pasta, se dejaban la piel en el campo, no había miedo al contacto físico; no como ahora que cualquier excusa es buena para echarse al suelo tapándose la cara con las manos.
Todo este circunloquio viene para que el lector comprenda que, al sentir esto por el fútbol, me pasa lo mismo con los videojuegos correspondientes, en los que siempre acabo jugando en ligas raras —o inventadas— y con jugadores poco conocidos; por no hablar de seguir gastando los discos de viejos juegos dedicados a temporadas anteriores en los que los jugadores no tienen nada que ver con los de hoy. En este sector, lo nuevo no me atrae… hasta que he descubierto Golazo!.
Golazo! —lo del símbolo de exclamación viene con el título, aunque no se puede hablar de él sin gritar un poco— es un videojuego de perfil indie desarrollado por Purple Tree y distribuido por Klabater en el que se entremezcla de forma genial la nostalgia por el fútbol de los ochenta y por los videojuegos arcades de las recreativas. El equipo argentino de Purple Tree consigue evocar la esencia de ambas temáticas en un título sencillo, rápido y accesible para todos aquellos que tengan cinco minutillos para echar un partido.
Inevitablemente, el primer elemento que se tiene en cuenta es el apartado visual. En lugar de buscar un fotorrealismo casi perfecto —pero que al no serlo del todo, en los grandes títulos del género siempre les pesa—, Golazo! prefiere ir hacia una estética comiquera, divertida, desenfadada y exagerada, en la línea de Oliver y Benji pero con elementos 3D. Esto conlleva un recuerdo a títulos como los primeros NBA Street, en que lo importante era la acción y el espectáculo y no el simulador. Si con la estética de jugadores y campo no fuera suficiente, esto se ve complementado por estelas en los sprints y en los disparos potentes, por no hablar de los potenciadores, pocos pero bien repartidos.
En relación a todo esto, una de las ventajas que aquí se convierte en virtud, es la absoluta ausencia de cualquier licencia. Hay un solo estadio —para que quieres más si todos los campos son iguales— y todos los equipos son selecciones nacionales con jugadores falsos, lo que lleva a la total libertad en cuanto a los nombres y aspectos de dichos jugadores: peinados mullets, trenzas, crestas, barbas y bigotes de todo tipo se combinan en un sinfín de posibilidades para dar vida a los jugadores de cada equipo. Solo se concreta un poco en los respectivos entrenadores que constan de nombre falso —con algún que otro juego de palabras— y una caricatura, que si bien nos puede recordar a alguien conocido, en realidad, no lo es. Lo mismo sucede con los uniformes, por ejemplo, todos cortados con el mismo patrón estilo Adidas de los ochenta, con pantalones muy cortos y el trifolio de la marca alemana en el pecho para no perder este estilo tan vintage de Golazo!.

Para rematar el apartado visual, Purple Tree nos regala una serie de filtros que van del neón al video casero, pasando por el arcade, por si alguien quiere ser aún más nostálgico.
Aunque Golazo! es un juego que nos entra por los ojos, cuando uno empieza a jugar descubrirá que está sustentado por una jugabilidad acorde con la filosofía y concepción del videojuego. Los partidos son rápidos y muy, muy divertidos, tanto que no nos importará perder hasta acostumbrar nuestros dedos a la asombrosa facilidad de comandos. No se trata de un juego para pensar, sino para actuar. En este sentido, se lleva el arcade al extremo de que no se puede guardar ninguna partida, por lo que si nos embarcamos en una liga o un torneo los tenemos que hacer del tirón, sino perdemos los avances. Por otro lado, el espíritu del arcade pervive en que no hay faltas, las entradas son muy agresivas y todo está centrado en unas apresuradas pero efectivas contraofensivas.
En resumidas cuentas, y para añadir aún más elementos nostálgicos al artículo, por decirlo de algún modo, todo se orquesta para que este videojuego pueda ser considerado un futbolín virtual. Y es que no hay mucho más, es un juego de fútbol en el que el único objetivo y beneficio es jugar al fútbol. Es cierto que se ganan monedas que se pueden canjear por personalizaciones de jugadores, botas, balones y uniformes alternativos, que en la práctica no aportan nada e, incluso, le restan valor a la gracia que tiene la simplicidad de Golazo!.
Vamos, que aquí nadie espere un simulador de fútbol con muchas licencias o un completo gestor de plantillas tipo mánager; no, Golazo! nos ofrece un sencillo y básico videojuego de fútbol con el que desahogarnos de forma rápida al volver del trabajo o con el que pasar una tarde con amigos echando unos torneos con goles, muchas faltas y, por supuesto, muchas exclamaciones… si es que todo tenía sentido desde el principio.
